Bailar y la alegría de vivir

¿Por qué nos hace tanto bien bailar? ¿Por qué nos cambia el humor? ¿Por qué nos hace sentir tan bien?
La Nazareth Castellanos lo está estudiando y explicando científicamente y con un lenguaje muy accesible para todo el mundo en los últimos años.
Por mi parte, desde mi formación en Biodanza, podría redundar en esta información. Pero como desde aquí ya hay mucha gente que habla, prefiero hacerlo desde el otro hemisferio cerebral, desde la parte derecha de nuestro cerebro.
Bailar nos conecta con la Alegría de Vivir porque nos vincula con la Libertad de Ser. Nos conecta con quienes somos de verdad. La música es la voz del Alma Universal y es bailándola como nos sentimos parte de algo más grande.
Bailamos, especialmente cuando lo hacemos sin pautas ni coreografías, desde el hemisferio derecho de nuestro cerebro. Bailamos para expresarnos libremente, para sentirnos. Bailamos intuitivamente. Bailamos lo que sentimos, no lo que pensamos. Y es por eso que escuchamos a la gente decir eso de “no he pensado en nada mientras he estado bailando”. Bailamos para vivir en el momento presente. Aquí y ahora.

La música penetra en la parte de nuestro cerebro emocional, creativo, sensible e intuitivo. Y es desde ahí que nos movemos.
Es emocionante y gratificante ver la transformación del estado anímico de las personas a lo largo de las sesiones. Las sonrisas. El brillo de los ojos. El humor. La paz.
Bailar nos regula. Una música alegre y vital nos ayuda a levantar el ánimo cuando estamos desanimados. Del mismo modo, nos ayuda a bajar revoluciones, canalizar y quemar el estrés cuando estamos sobrepasados.
Asimismo, una música lenta, armónica, afectiva y tranquila nos reconecta con nuestra sensibilidad y nos aporta paz y serenidad.
Es con esta combinación de bailar activamente primero y terminar con músicas y movimientos tranquilos que conseguimos una homeostasis en nuestro sistema. Y es esto lo que genera una sensación de bienestar integral.
Bailar es volver a uno mismo. Bailar es “volver a casa”. Y siendo así, ¿cómo no va a conectarnos con la Alegría de Vivir?
¿Quieres comprobarlo? 😊
Un abrazo,
Cristina Patino.
